
Hola desde Antofagasta, ciudad costera del Pacífico que genera el 40% de la riqueza de Chile, gracias a sus explotaciones mineras.
Cuando pasamos por aquí antes de ayer, les dije a los empleados de la gasolinera Copec, que nos veríamos en un par de días, que tenía que ir a conocer Iquique pero que regresaba en 2 días y así ha sido.
Hemos completado las etapas mas largas del rallye y ya estamos en la jornada de reposo, además en un magnífico hotel que nos ha devuelto a la vida con su ducha de agua caliente y su cama de 2 x 2 metros con sábanas limpias! Que lujo!
Balance de esta primera semana… bueno por supuesto, seguimos en carrera (quedan menos de 100 motos), el piloto esta entero, la moto se ha portado fantástica, hemos cambiado el motor por lo que salimos de nuevo con fuerzas repuestas para afrontar la segunda semana de rallye, que nos tiene que llevar hasta Buenos Aires.
Sensaciones… Frío por la mañana, saliendo de noche del vivac, muchos, muchos, muchos kilómetros de carretera e innumerables “posturas” encima de la moto para encontrar la mas cómoda e intentar evitar ese dolor en el trasero que se hace inevitable e inaguantable.
Sonrisas, flashes y saludos de los cientos, miles de espectadores que nos acogen tanto en Argentina como en Chile. Increíble, nos sentimos como el pelotón del Tour subiendo el Tourmalet, espectacular, no os lo podéis imaginar, hay tanta gente que la policia y el ejército tienen que acordonar las gasolineras para que podamos repostar sin que la gente se nos tire encima, hay gente por todas partes, da igual la hora que sea y el sitio, por muy remoto que sea, allí hay auténticos aficionados al mundo del motor que ondean las banderas de sus países y nos ofrecen todo lo que tienen a cambio de nada. Un placer!
Llega la salida de la especial y te olvidas de todo, tu contra el desierto, el libro de ruta, el trip, el GPS, la temperatura del motor y un poquito de paisaje, que miro de reojo, sin perder de vista las piedras escondidas entre el “fex-fex” de la pista.
Un recorrido 80% rápido, muy rápido, demasiado rápido, donde todos corren mucho, demasiado y un 20%, bueno un 30% donde prima el pilotaje, las dunas, pistas reviradas, fuera pistas técnicos, donde la BMW y yo lo pasamos en grande y mostramos nuestras mejores maneras, hasta que vuelven las autopistas de tierra y volvemos a perder el tiempo recuperado.
Pero el Dakar es largo, muy largo, casi demasiado largo y pone a todos en su sitio, el nuestro tiene que ser terminar, disfrutar (aunque sea solo un 30% del tiempo).
No quiero despedirme sin dar las gracias a toda la gente que esta aquí conmigo y que me están haciendo la vida mas fácil a bordo de este Dakar.
A Josep Antón, que por fin está lo bastante cansado para dormir 8 horas diarias y que esta cuidando de su criatura con el máximo cariño.
A los mecánicos Jordi y Paco que pasan las mismas horas trabajando en las motos que nosotros pilotándolas.
A los managers David y Xavi, que siempre están pendientes de nosotros.
Al resto de pilotos del “team” Rafa que tuvo que tomar una dura decisión de abandonar, gran persona que siempre me ha ayudado en todo; Joan que está que se sale entre el top 10, Pedro que llegará , seguro y Pedregá que aporta dosis iguales de humor y experiencia.
Y a toda la gente de la gran familia roja de Epsilon, que hacen sentirnos como llegar a casa cuando llegamos al campamento.
A vosotros, los que nos seguís desde casa, os sentimos cerca, muy cerca y os saludaremos desde el podio de Buenos Aires en 7 etapas!
Hasta pronto!
PAU #85#